Matar a Platón (Matar a Platón; seguido de Escribir), Tusquets, 2004

Chantal Maillard

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Chantal Maillard

Chantal Maillard

—    ¿Escribe a mano o a ordenador? ¿Cuándo? ¿Por qué?

—    La primera escritura siempre es a mano. Es el borrador sobre el cual trabajo después en ordenador.  El tecleo, tanto en el ordenador como, antiguamente, en la máquina de escribir, me permite concentrarme mejor.

Diarios indios

—    ¿Guarda una rutina diaria de trabajo? ¿Cuándo escribe? ¿Dónde? ¿Tiene un horario para escribir?

—    No tengo rutinas, salvo que me gusta abrir el cuaderno por la mañana, con la taza de té. En los viajes es cuando utilizo más el cuaderno. Pero también puede ser en cualquier sitio, los tiempos de espera, las zonas en blanco. También la lectura, pues a menudo leer me sirve de foco de atención; cuando la mirada resbala por la página es que he entrado en mi propio curso.

—    ¿Cuál es su soporte preferido para escribir a mano? ¿Acostumbra a usar cuadernos, folios, pizarras, hojas sueltas, post it, etc.?

—    Cuadernos con líneas, de tapa dura, cartón o cuero, para escritura de diarios. Para ensayos, folios. Para poemas, puede ser en lo que encuentre a mano, papel de cualquier tipo, incluso papel higiénico, o el cuaderno vuelto del revés, empezando por la última página.

Diarios indios

—    ¿Qué ocurre con sus manuscritos una vez finalizados? ¿Los conserva, los tira, los olvida?

—    Conservo los cuadernos, por supuesto. Si algo escrito en una hoja suelta lo considero válido, lo paso al cuaderno, en caso de poemas, o directamente al ordenador para el ensayo.

Matar a Platón

—    ¿Qué instrumento utiliza para la escritura manuscrita? ¿Lápices, bolígrafos, plumas…?

—    Bolígrafos de tinta o bics, negros, salvo los poemas al envés del cuaderno, que escribo a lápiz.

—    ¿Planifica con anterioridad lo que va a escribir? ¿Qué soporte utiliza para ello?

—    No. Va haciéndose.

Libretas

—    ¿Cómo corrige los textos? ¿Hace las correcciones a mano? ¿Por qué?

—    La primera corrección se hace al pasar a ordenador. Posteriormente, suelo imprimir y hacer correcciones a lápiz que luego paso a ordenador.

—    ¿Lee sus textos en voz alta?

—    Siempre. A menudo también me descubro pronunciando lo que escribo; esto ocurre cuando entro bien en ellos.

Matar a Platón

— ¿Hace trabajos de investigación y documentación para escribir sus textos? ¿Dónde los recoge?

—Para los ensayos,  siempre, claro, hay un trabajo de investigación en el tema en cuestión. Para mis investigaciones de filosofía y estética de la India me fui a la Universidad Benarés,  y posteriormente realicé diversas estancias allí. Fruto de ello fueron no sólo algunos de mis ensayos sino también los Diarios Indios y diversos poemarios.

Para el libro Bélgica realicé algo así como un trabajo de campo en los lugares de los que el libro trata.

En todos los casos usé cuadernos para sus borradores, aunque las notas, suelo recogerlas en folios.

—    ¿Qué papel juegan las editoriales y los editores en su labor de escritor?

—    Sin las editoriales no hay libro, claro. Mis editores son para mí amigos y colaboradores inapreciables. Son la mitad de la obra. Y cuando se trata de editores privados, como en el caso con mis dos editoriales, que no pertenecen a ninguno de los grandes grupos y han sido creadas con el esfuerzo de personas que han entregado su vida a la edición, mi gratitud es enorme.

Matar a Platón

—    ¿Qué ambiciona conseguir con sus libros?

—    Comunicar aquello que yo mismo descubro. Si no hay nada que pueda aportarse, mejor no entregar lo escrito, no añadir nada a lo que ya está dicho.

— ¿Cree que los medios y la forma de escribir que emplea influyen en sus

textos? ¿Cómo?

—Sí,  los hábitos y las rutinas sirven para concentrarse, para reencontrarse allí donde se estaba, son puntos de apoyo.

Hilos

—    ¿Han variado sus técnicas para escribir con el paso del tiempo? ¿Han influido los avances tecnológicos en ello?

—    Bueno, hemos pasado de la máquina de escribir mecánica a la máquina eléctrica, y luego, al ordenador. Pero siguen habiendo teclas. Y las teclas, para mí, el teclear es importante. Es un gesto mecánico. La posición de los dedos, la presión, el gesto (hay que estar muy atento para dar con las teclas que corresponden), y también el impulso nervioso que supone el pulsar las teclas, todo ello para mí sirve para la concentración.

—    ¿Cuál cree que es el futuro de la cultura escrita? ¿Cree que cambiarán los modos de escribir?

—    Es posible. Creo que esta cultura está produciendo progresivamente una sociedad ágrafa. La gente joven está olvidando muchas cosas que las máquinas les dan hechas. La grafía es una de ellas. Ahora todavía se pulsan teclas, pero estoy segura que pronto los teclados dejarán de existir, las palabras serán procesadas de otra manera, más rápida, pues parecen creer que toda mejora (avance, le dicen) consiste en ahorrar tiempo. Y en ese proceso, la escritura peligra.

Filosofía en los días críticos

—    ¿Acostumbra a leer en formatos digitales como el libro electrónico o la pantalla del ordenador?

—    No, nunca.

—    ¿Cree que los nuevos métodos de lectura alteran de algún modo el tipo de lectura en sí misma?

—    Indudablemente. Para empezar, y no es poca cosa, la pantalla lo neutraliza todo. Para bien y para mal, claro. Pero éste es un proceso que empezó con la imprenta: la letra impresa hace que la escritura no intervenga en el valor de lo escrito, con lo cual apela directamente al juicio y al criterio del lector. Es él quien tiene que poner las cosas que lee en el sitio al que pertenecen, y eso está bien. Pero la pantalla del ordenador elimina todo soporte material, y los signos que éstos ofrecen. El libro, con su portada y contraportada, solapas, páginas, pueden tocarse, y la impresión táctil ofrece un significado que es eliminado en la pantalla. También el desplazamiento que supone la compra de un libro, su elección: gestos, tiempo vivido. Este tiempo se ahorra, dicen. También podría decirse que se pierde. Los gestos tienden a igualarse todos, puesto que todo se ofrece a quienes se mantienen sentados en el mismo lugar, a través de una pantalla, y por la misma vía. Esta unificación es una neutralización. Y la neutralización siempre ha sido un arma del poder centralizado, ahora lo es del poder económico.

Escribir