El libro de poesías de Marcia Belisarda

El libro de poesías de Marcia Belisarda

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Sor María de Santa Isabel, la que en palabras de Manuel Serrano y Sanz es una de las escritoras más fecundas del siglo XVII, sigue siendo un completo misterio para la crítica actual, aún habiendo pasado algo más de un siglo desde su descubrimiento y primera publicación a cargo del mencionado erudito 1 [/ref] . Sobre su biografía nada se sabe, pues no contamos con ningún dato que permita empezar a tirar del hilo e indagar sobre su identidad o sobre cómo se desarrolló su vida antes de entrar en el Real Convento de la Concepción, en Toledo. Prácticamente, la única fuente documental con la que se puede trabajar es el ejemplar manuscrito que se ha conservado con sus poesías y que duerme en la Biblioteca Nacional de España bajo la signatura Mss/7469. En él se encuentran las únicas fechas que orientan a los estudiosos: La organización de las poesías parece, según los titulillos, cronológica, lo que sirve para ubicar en el tiempo la actividad poética de la autora 2. Así se sabe, por ejemplo, que inicia su andadura literaria a los veintisiete años con un romance al evangelista San Juan, o que hay que fechar su muerte después de 1646. Pero estos datos ya los dio Serrano y Sanz en su momento y, a falta de un estudio en profundidad, se vienen repitiendo en todas las antologías y ediciones en las que aparece mención a esta religiosa toledana 3 . Para posibilitar futuros acercamientos a tan singular poeta, conviene comentar algunos aspectos sobre este ejemplar manuscrito, con el fin de que lo expuesto en estas páginas sea de utilidad a otros investigadores de la literatura conventual en nuestros siglos de oro. Se abordará el tomo, su composición y el tipo de escritos que encierra, así como su distribución, con el fin de avanzar –aunque sea tímidamente– en el estudio de la obra de sor María. Las presentes páginas se cerrarán con una tabla en la que se relacionan los títulos de todos sus poemas con su situación dentro del manuscrito. El ejemplar, con unas medidas de 21 x 86 cm., consta de 88 hojas con una encuadernación holandesa típica del siglo XIX. Está en buen estado de conservación, limitando el deterioro a algunos signos de humedad en los bordes y, en casos muy localizados, fragmentos arrancados con pérdidas de texto. Quizá sea en las últimas hojas donde el deterioro se acentúa, con daños que ocasionan pérdidas sustanciales del contenido y abundantes fragmentos ilegibles. Conviven en él dos foliaciones, una moderna hecha a lápiz y otra, más vacilante, de la época a tinta. Pese a ser un ejemplar con texto autógrafo, no presenta la suciedad y el desorden típicos en los manuscritos del puño y letra del autor. Antes bien, parece que se trata de una copia en limpio, hecha a conciencia por la propia autora: los tachones y las marcas de errores son prácticamente inexistentes; los poemas vienen con un titulillo perfectamente señalado, centrado en la página, marcado con cajones y subrayados; asimismo, dentro de los poemas cada estrofa está, también, debidamente señalada con marcas y sangrías; incluso pueden verse casos puntuales en los que un tachón ha sido escondido pegando una tira de papel con el verso correcto (f. 35 o 57v), con lo que el manuscrito resulta armonioso, limpio en todo momento y, por supuesto, ordenado. Este orden es perfectamente coherente con la finalidad del ejemplar: no es un diario privado ni un recopilatorio de composiciones hechas a petición –o recomendación– de un confesor 4 ; está destinado a la publicación. Así lo demuestra no solo la configuración y distribución del contenido o la pulcritud de la redacción, sino también el encabezamiento con composiciones encomiásticas a cargo de varias personalidades y la inclusión de un prologuillo que da detallada cuenta del carácter de la escritora y de su relación con su propia obra. Éste es un siglo en el que la creación literaria dentro de los conventos presenta dos cauces bien definidos. El primero de ellos consiste en composiciones literarias con marcado carácter utilitario, que responden «a un objetivo concreto y que solo accidentalmente se propongan traspasar el círculo de lo privado» 5 . Aquí entran poesías y narraciones orientadas a la formación, a la ayuda espiritual del resto de hermanas. El segundo recoge los escritos que «aspiran a difundirse y que responden a una necesidad de expresión personal, o a un propósito explícito de creación literaria» 6 . Así, mientras las obras acogidas al primer tipo obligan a la monja a no salir de su voto de obediencia al confesor, a permanecer humilde y a solicitar la ayuda divina para suplir las carencias de formación propias 7 ; las obras del segundo tipo acusan una liberación de este molde retórico, permitiendo a las escritoras escapar de las fórmulas de humildad y auto-escarnio propias del primer tipo. En definitiva, la creación literaria en los conventos experimenta una evolución en la forma de expresión

Podemos encontrarnos con una poesía personal, que parece escrita exclusivamente para el propio desahogo religioso; otras poesías se escriben para la comunidad, que pueden adoptarlas como patrimonio colectivo; muchas fueron compuestas con una fácil técnica ‘a lo divino’, seguramente sin más pretensión que un consumo instantáneo; por último, cabe hablar de una poesía escrita por monjas, religiosa y/o profana, cuyo estatuto autorial es tan amplio/autónomo como el de cualquier autor-hombre 8

Los testimonios conservados de estas dos tendencias presentarán, por lo tanto, notables diferencias. Quizá el punto clave de la disensión está en la relación entre la autora y sus obras: los primeros textos, hechos bien para desahogo espiritual, bien para deleite de la comunidad, se nos presentan sin demasiado cuidado formal y sobre todo, marcados por una profunda anonimia, pues todo el contenido pasaba automáticamente a formar parte del acervo colectivo del convento 9 . Poco a poco aparecerá una corriente literaria conventual cuyas autoras, conscientes del bagaje intelectual que traen a sus espaldas –muchas veces tan sólido como el de los varones–, firmarán orgullosas sus composiciones y se atreverán a contarlas como buenas entre las mejores. Al fin y al cabo, serán conscientes de que «Salvo por su condición de religiosas no se diferencian de otras poetas de su tiempo que escriben para un público amplio y lo hacen desde una autoridad plena» 10 . Claramente, la obra escrita por sor María de Santa Isabel debería figurar en este segundo grupo, como se colige de la lectura del prólogo a sus poesías. Tal prólogo se presenta, aunque breve, como una fuerte exhibición de independencia de la práctica poética que a la sazón obligaba a muchas escritoras a alejarse de su obra disculpando la baja calidad intrínseca a su condición de mujeres. No así Marcia Belisarda, pues justifica la recopilación y publicación de sus poesías diciendo que

Siendo Pasión natural amar los hijos (aun sin ser hermosos, mayormente los de el entendimiento) no se extrañara que estos de el corto mío recoja mi amor; porque desperdiciados cada uno por sí, se exponen a padecer injustos naufragios en el crédito de las gentes, y juntos podrán más bien valerse unos con otros 11

En este prólogo hay, como se ve, un tono muy lejano a la humildad impostada en otras mujeres escritoras, todo él constituye una reivindicación de la calidad de sus obras dado que tilda de «injustos» los «naufragios en el crédito de las gentes» que sus poesías pueden sufrir. Irá más allá al decir que su propio genio poético es «honrosamente altivo», tanto que «antes morirá de necesidad que buscarla socorro, estimando en más padecer pobre que valerse de prestado caudal para obstentarse lúcidamente rico». La entrada alcanza toda su fuerza reivindicativa al sentenciar

que quien dio alma a la mujer, la dio al hombre y que no es de otra calidad que esta, aquella, y que a muchas concedió lo que negó a muchos y si dando a conocer estos versos su legítimo autor (por serles en todos sus defectos parecidos) ¡no bastare para que se dude! La gloria que en la duda le adquiriesen se deberá a Dios y quando no la goce, no se falte la de su cielo que es la que desea y pretende 12

Tal prólogo bien puede, por el tono beligerante y la calidad de sus opiniones, vincular la figura de sor María de Santa Isabel con la de la mexicana sor Juana Inés de la Cruz, también monja, escritora pública de no poca relevancia y tremendamente popular por su actitud combativa hacia el tratamiento que recibía la mujer en la sociedad áurea 13 . Como sea, Marcia Belisarda no abre su volumen hablando de su ignorancia ni pidiendo disculpas por el atrevimiento de escribir, sino que se presentará orgullosa de sus escritos, sin escrúpulos a la hora de publicarlos y llamando al lector a reconocer sus fallos como escritora sin atender a su sexo. Esta impresión queda reforzada tras la primera lectura de su obra, sobre todo la que se centra en el tema amoroso 14 . No obstante, en estas páginas no ahondaremos en esta cualidad de su poesía amorosa, sirva lo mencionado simplemente para ilustrar el perfil poético de sor María. Sentenciando, quede claro que nuestra religiosa logra sacudirse de encima todos los tópicos que ya obligaron a otras monjas a presentarse al público lector como ignorantes, mujeres de bajos conocimientos e indignas de toda atención 15 ; y de haberse logrado la publicación de su obra, ninguna duda cabe de que su nombre habría aparecido perfectamente autodefinido, sin complejos y con la autoridad suficiente como para recibir el elogio de muchos otros poetas. En los pocos comentarios académicos a la obra de Marcia Belisarda se percibe cierta insistencia en la clasificación de su poesía atendiendo al tema tratado, distribuyendo su producción en dos epígrafes: poesía de tema amoroso y poesía de tema religioso. Julián Olivares y Elizabeth S. Boyce por su lado, dividen su obra en una «poesía secular» y una «poesía religiosa». Junto a este esquema, viene siempre la comparación de los dos apartados, alcanzando la conclusión generalmente aceptada de que su poesía amorosa está mucho más inspirada que su poesía religiosa. Esto induce a los críticos a especular sobre las causas por las que nuestra monja toledana tomó los hábitos; llegando los más atrevidos a afirmar que fue por posibles desengaños amorosos. Es imposible avanzar en este sentido ante la evidente falta de pruebas, pero sí se pueden dirigir los esfuerzos a una clasificación menos básica y más completa de su obra. La división de sus creaciones en base a esos dos núcleos temáticos es insuficiente, pues las poesías que recorren el manuscrito tratan más temas y tienen más enfoques que los puramente amorosos o religiosos, e incluso dentro de estos, hay una riqueza de expresiones que hasta la fecha no ha sido atendida. Su producción religiosa es la más abundante. Dentro de ella, hay muy poco calado en temas como la Natividad –muy del gusto de las monjas, por el sentimiento de maternidad que entraña la escena del nacimiento de Cristo– o la Pasión, pues la mayoría de los poemas se orientan hacia el elogio y la admiración de santos y figuras clave para la cristiandad 16 . Sería por lo tanto una poesía religiosa pero de tono cotidiano, lejana al aura de misticismo que emana de las escenas de la vida de Cristo y que toma por tema los hechos, vivencias y acciones de santos y santas, poesía de acción más que de revelación. Junto a esta poesía religiosa «a lo terreno» tenemos una poesía de tema completamente profano. Decir que esta poesía profana es amorosa sería reducir su contenido, pues si bien el amor es el tema predominante, no es el único. Lo que sí ha sido bien visto por los críticos es la tensión que hay entre estos dos tipos de poesía: ocupan practicamente la totalidad del manuscrito y hay signos en la distribución de los poemas que nos empujan a pensar que la autora era bien consciente de esta contraposición. En la h. 46v se lee, tras unas cuantas dedicadas a San Bernardo, una poesía con el sencillo título de «Otra divina». En la h. 47, inmediatamente después, tenemos otro título que reza «Y otra humana para cantada» por lo que parece claro que tal división temática andaba por la mente de la autora a la hora de titular sus obras. Por último, cabe mencionar un tercer compartimento en el que incluir un grupo, aunque mínimo, de composiciones laudatorias en las que se alaba a una persona o a una obra. Estas poesías cumplen una importante función de agasajo público hacia determinadas personalidades; desde fray Baltasar Fernández –a la sazón provincial de su zona– hasta la fundadora de su convento, doña Beatriz de Silba, pasando por la profesión de fe y toma de hábitos de algunas mujeres y que aparecen aquí por su nombre y apellidos. Estas composiciones laudatorias, unidas a los versos ajenos que inauguran el tomo configuran la imagen de una monja escritora que debía conocer a la perfección las influencias que rigen en el trato de unos escritores con otros. No es difícil imaginarla moviéndose como pez en el agua entre los diversos círculos literarios, haciendo amistades e intercambiando elogios con otros colegas, aun sin salir del convento. En las h. 57v-59 leemos incluso unas décimas, un soneto y un romance preparados para el encabezamiento de una novela, seguramente de un autor amigo. Siendo esto así, no extraña en absoluto que su poesía se haya recopilado y preparado para la publicación, pues de seguro contaría con no pocos apoyos al respecto. Estos apoyos, unidos a la innegable calidad de su obra, permiten a Marcia Belisarda presentarse orgullosa, más consciente de sus logros que de su condición de mujer y de sobra preparada para aguantar el veredicto del público lector.                                         Tabla de Contenido: BNE, Mss/7469

Poesía de Tema Religioso
Al Evangelista San Juan h. 6
Al Señor Santiago h. 6v
A Santa Clara h. 7
Al Señor Santiago, Patrón de España h. 10
Al Santísimo Sacramento h. 10v
A San Jerónimo h. 11
A la natividad de Cristo h. 11v
Ensalada de Navidad h. 12v
A Santa Teresa h. 13v
A la Concepción de Nuestra Señora h. 14v
Al Bautismo de Cristo (varias composiciones) h. 15
A la Asunción de Nuestra Señora h. 18
A la misma fiesta de la Asunción de Nuestra Señora h. 18v
A San Clemente entre dos h. 19
Descripción del martirio de San Vicente Mártir h. 19v
Al Sudario de Cristo h. 21
A la Soledad de Nuestra Señora h. 21
Al expirar Cristo en la Cruz h. 21v
A Santa Catalina de Siena h. 22
De Navidad. h. 24v
A la purificación de Nuestra Señora h. 25
Al Señor Santiago. Patrón de España h. 25v
A Santo Domingo h. 29v
Glosa que dieron en el mismo certamen h. 35
Dar la razón de no morir el evangelista ni con el… h. 35v
Al evangelista en la isla de Padmos h. 36
Al Santísimo Sacramento en metáfora de la formada… h. 38
Al Santísimo Sacramento h. 39
Que el alma se goza, mi dulce Dueño, de miraros tan… h. 39v
A mi patrón, Santiago. h. 40v
A la Magdalena h. 43
A San Bernardo h. 44
Otro [A San Bernardo] h. 45
Otro [A San Bernardo] h. 45v
Otra divina h. 46v
A la Natividad vuelto de humano que queda en la plana… h. 48v
Instancia de una monja muy evangelista en día de todos los… h. 49
A San Diego de Alcalá, logrando el estribillo h. 50
A la presentación de Nuestra Señora h. 50v
A una copia devotísima del Santísimo Cristo de Burgos h. 51
Villancico de Navidad h. 51v
Al bautismo de Cristo. Año de 1643 h. 53
Romance al Niño Perdido h. 54v
A la purificación de Nuestra Señora h. 55
A la traslación de una imagen de Nuestra Señora… h. 55v
Villancico a la entrada de dos hermanas hermosas… h. 58v
Para la misma nobleza. h. 59
A Santa Catalina de Siena h. 59v
Al Santísimo Sacramento h. 60
Al Evangelista San Juan h. 61v
Dándome el asunto de un alma a quien Dios hacía… h. 63
Letra al Santísimo Sacramento h. 67v
A Santa Catalina de Siena h. 69v
Otra letra a Santa Catalina de Siena h. 70
A la venida del Espíritu Santo. Cantóse en la Iglesia de… h. 70v
Al Santísimo Sacramento. Letra vuelta de la humana que… h. 71v
Celebrando la misa nueva un sacerdote en cuya fiesta… h. 72
A Santa Teresa h. 73v
A San Vicente Mártir logrando segunda vez la música… h. 76
Otra volviendo la de humana divina. A Santa Catalina de… h. 76v
A la transfiguración de Cristo en el Tabor h. 77
A Santiago. Patrón de España h. 79v
Pintura de Cristo crucificado de cuyo costado salían… h. 82
A un retrato de Nuestra Señora de Montserrat h. 84
De la Ascensión que se cantó en la Santa Iglesia de Sevilla h. 84v
Otro a la venida del Espíritu Santo que se cantó en la mesma… h. 85
A San Joseph h. 85v
Al Señor Santiago h. 86
A San Bernardo h. 87v
Al Santísimo Sacramento h. 87v
Poesía de tema Profano
Décima de doña Juana de Bayllo h. 8
El asunto h. 8
Respuesta mía por los consonantes mismos h. 8
Otro dándome el asunto h. 8v
Soneto trovando uno de Lope de Vega muy celebrado h. 16
A una dama seglar h. 17v
Encomendóseme la respuesta y fue por los mesmos consonantes h. 17v
Soneto a consonantes forzosos h. 18
Décima h. 19v
Décimas a instancia de una monja toledana cuyo amante… h. 23
Dándome por asunto el sentimiento de una persona a vista… h. 23v
A instancia de una dama. Que lo escribe una persona por mí h. 24
Décimas a un sujeto bizarro que perdió h. 26v
Romance de un cortesano h. 27
Mi respuesta por curiosidad por los asonantes h. 27
Romance melancólico h. 31
Romance burlesco h. 31v
Otra petición de un músico. h. 32
Un estribillo de un tono decía h. 33
A una gran casada a quien aborrecía su marido h. 33v
Premio y yo sin esa golosina dije por obedecer a las religiosas h. 34
Romance h. 37
Soneto burlesco. Alabáronme un soneto tanto que le pedí… h. 41v
Y otra humana para cantada h. 47
Otra a una religiosa que lloraba sin medida la muerte de otra… h. 48
Décimas dándome el asunto h. 53v
Billete de chanza a unas que me llamaba su galán h. 54
Romance burlesco para un billete h. 56
Romance burlesco a instancia de una amiga cuyo galán… h. 57
Décimas escritas muy de prisa en respuesta de otras en que… h. 62v
Letra humana h. 64v
Elogio a un libro de antinomias que escribió el doctor… h. 65
Décimas estrambotadas para una nobleza h. 69
Romance para la nobleza h. 72v
Décimas para cantadas dándome en asunto el que las había… h. 74
Romance muy celebrado, con razón h. 75
Mi respuesta a los últimos versos h. 75
Décimas apoyando que los celos declarados son… h. 78
Persuadiendo a una dama que amase escribieron cuatro… h. 81
Ver un galán que su dama le ofendía y por qué se quejaba… h. 83
Letra para cantada h. 83v
Dándome por asunto cortarse un dedo llegando a cortar… h. 88
Poesía Laudatoria
A la profesión de doña Petronila de la Palma en la… h. 7v
A la misma h. 8
Alabando al Rvmo. Juan Pérez de Roldán la ciencia de… h. 9
A la profesión de una monja bernarda que la hizo en día de la… h. 14
Alabando la fábula […] de don Gerardo Pantoja h. 16v
Alabando las novelas de don P. de Paravicino h. 17
Al Rvmo. Padre Fray Baltasar Fernández, su provincial… h. 29
A la muy venerable señora doña Beatriz. Fundadora del Real… h. 30
A la venerable señora doña Beatriz de Silba, fundadora de la… h. 42
Soneto para una novela h. 57v
Décimas para una novela h. 58
Villancico a doña María de la Puebla profesando en la… h. 66
A la arrebatada y lastimosa muerte de doña Ana de Briones… h. 67
A doña Catalina de Molina profesando en el convento de San… h. 68
A la sra. Fundadora del convento de la Concepción Real de… h. 79
Soneto que hice en alabanza de esta glosa h. 82v
A la profesión de una monja de San Clemente de Toledo… h. 86v