Historia del Códice Daza

… y el dicho doctor preguntó a este testigo si conocía la letra y el lenguaje de las dichas dos sátiras, y este testigo le dijo que le parecía verdaderamente el lenguaje y discurso de Lope de Vega, un poeta desta corte, por el mucho curso que tiene de oír sus versos, ansí en latín como en romance, y la letra, aunque venía disfrazada al principio de la dicha sátira, después en el discurso della se echa muy bien de ver ser propia de mano del dicho Lope de Vega…

Rodrigo de Saavedra, representante

de Jerónimo Velázquez1

I. Introducción:

La crítica ha destacado la pulcritud y claridad, con relativamente pocas enmiendas, de los autógrafos dramáticos lopescos, relacionando frecuentemente sus características con la imagen de creador desmesurado que se granjeó el propio Lope y que sus contemporáneos se encargaron de consolidar2. El texto de estos manuscritos apenas cuenta con correcciones, de lo cual se podría deducir erróneamente que el autor los escribió a vuelapluma. El número de obras autógrafas de este tipo es bastante generoso; el hispanista Marco Presotto identifica en su repertorio hasta cuarenta y cinco comedias, total o parcialmente autógrafas3, y hemos de sumar a éstas los dos autos sacramentales que señala Manuel Sánchez Mariana en el catálogo que se ofrece en este mismo número de Manuscrt.Cao4. Sin embargo, frente a estos documentos —que suelen ser copias en limpio, definitivas o destinadas a la imprenta— contamos con otro tipo de testimonios no destinados a la lectura de terceros y cuyos rasgos contribuyen a desmentir la mencionada imagen: son los borradores autógrafos misceláneos que se conocen por los nombres de Códice Durán-Masaveu, Códice Pidal y Códice Daza.

De los tres borradores misceláneos conservados, el Daza, que ha sido adquirido recientemente por la Biblioteca Nacional de España, es sin duda el de mayor valor. Contiene las primeras versiones de parte de la producción final de Lope (composiciones de las Rimas humanas y divinas del licenciado Tomé de Burguillos, La vega del Parnaso y La Dorotea) y aproximadamente la mitad de su contenido es inédito. El objetivo del presente estudio es ofrecer un primer esbozo de la génesis, la procedencia y la historia del manuscrito.

II. Origen del nombre:

En el siglo XX, el único estudioso que tuvo acceso al Códice Daza fue el filólogo Joaquín de Entrambasaguas, a quien debemos la primera descripción del manuscrito y de su contenido y una transcripción -algo rudimentaria- de los poemas que consideró inéditos5. En agradecimiento a la familia poseedora (Daza de Campos), Entrambasaguas decidió denominar el testimonio estudiado como Daza.

Sin embargo, debemos puntualizar que el Códice Daza no es un códice stricto sensu, pues este término se aplica

necesariamente a los libros escritos a mano según los procedimientos en uso en la edad media, mientras que con la denominación de manuscritos englobamos tanto a los de la edad media como a los de épocas anteriores o posteriores6

Aunque tradicionalmente se haya aplicado la denominación códice a manuscritos de gran valía, un nombre más apropiado para el que aquí estudiamos sería, por tanto, Manuscrito Daza; hemos de recordar que así se ha llamado a testimonios de valor semejante, como sucede con el Manuscrito Chacón de Luis de Góngora o el Manuscrito Porras de Cervantes.

Encuadernación del Códice Daza. Imágenes de la Biblioteca Digital Hispánica (http://bdh.bne.es), Biblioteca Nacional de España.

Encuadernación del Códice Daza. Imágenes de la Biblioteca Digital Hispánica (http://bdh.bne.es), Biblioteca Nacional de España.

Encuadernación del Códice Daza. Imágenes de la Biblioteca Digital Hispánica (http://bdh.bne.es), Biblioteca Nacional de España.

Encuadernación del Códice Daza. Imágenes de la Biblioteca Digital Hispánica (http://bdh.bne.es), Biblioteca Nacional de España.

III. Génesis:

El Códice Daza, al igual que el Durán-Masaveu7 y el Pidal, está formado por algunos de los cuadernillos que Lope utilizaba para escribir los primeros borradores de sus composiciones. Luis Fernández de Córdoba y Aragón, VI Duque de Sessa y protector y amigo de Lope, se encargó de coleccionar y encuadernar facticiamente estos cuadernillos. El celo con que el Duque de Sessa guardó los autógrafos de su consejero ha permitido conservar los referidos volúmenes, amén de un generoso epistolario que recopiló de igual forma8. Como refiere Amezúa, la función de Lope como secretario incluye redactar las respuestas amorosas a las queridas de su protector, que a veces iban acompañadas por versos del Fénix bajo el nombre del de Sessa9. Pero el afán coleccionista y la «pasión autográfica10» del Duque le lleva a adquirir originales autógrafos de poesías y comedias. Más tarde, empieza a requerir al secretario «estancias, epístolas latinas, cartas, billetes y poesías a sus amadas, y hasta los borradores y apuntes mismos para sus propias obras11»; Lope, diligentemente, le remite todo tipo de material. El propio autor hace alusión a esta costumbre en la correspondencia entre ambos, como sucede en la carta del 12 agosto de 1617:

Marcela había cogido esos papeles de Amarilis, y no estaba determinado a enviarlos, por parecerme indignos de su divino ingenio; y en lo demás, ya sabe qué es amor, trato y domésticos disparates, y yo, que cae esta libertad mía en el archivo de tan gran príncipe: en efeto, los envío sub siglio de tantas confianzas; vuestra excelencia conozca por ellos no sólo mi amor a su dueño, sino el que tengo y tendré mientras tuviere vida12.

O como apunta igualmente en otra escrita en el año 1618:

Hoy me dio Amarilis esos papeles; pienso que son diez y ocho. No pude sacar más, y me pareció que tendrá hartos vuestra excelencia, pues es fuerza que se canse su raro entendimiento de mis disparates, si bien los amorosos nunca desagradaron a ningún cuerdo juicio, porque los muy mirados y advertidos más son hijos del deseo que del gusto, y de la pretensión que del trato. No quise aguardar a que vuestra excelencia, señor, los pida, sino enviárselos luego, suplicándole advierta que le obedezco con lo que no pensé que fuera visto de otros ojos que del dueño de esos pedazos de alma, pues realmente no hay palabra en esos desatinos que no la tenga13

También hace referencia a la mencionada costumbre del Duque de encuadernar los autógrafos de Lope:

A la tal pediré los papeles esta tarde, pero, señor, no los encuaderna V.E.; que no son para tanta publicidad ni es justo que nadie sepa que yo escribo así, porque en tercera persona es cosa indigna14.

De esta costumbre deriva, por tanto, el carácter misceláneo de los manuscritos lopescos que coleccionaba el Duque de Sessa. Cronológicamente, el Daza abarca composiciones escritas entre agosto de 1631 y 163415. Es inmediatamente posterior a los mencionados Pidal y Durán-Masaveu; pero, como es fácil comprobar, no contiene toda la producción literaria del autor durante aquellos años, lo que nos hace suponer que existieron borradores coetáneos que no hemos conservado. Respecto a la disposición de las composiciones del Daza, éstas se encuentran ordenadas en dos secuencias -que Entrambasaguas denomina R y V (“recto” y “vuelto”, ya que la segunda está encuadernada al revés); así, la secuencia R ocupa los ff. 1-221 del manuscrito y la secuencia V los ff. 222-269. Todo parece indicar que el Duque de Sessa dispuso en orden cronológico cada una de las dos secuencias. Así lo supone Juan Manuel Rozas en el estudio en que analiza los últimos años de la vida de Lope de Vega y su relación con Felipe IV16, aunque matiza de forma acertada que un borrador así «no puede ser tomado ciegamente como falsilla para fechar todos los poemas», por lo que se tendrá que revisar la cronología del Códice Daza en posteriores estudios.

IV. Historia:

Tras la muerte de Lope de Vega y Luis Fernández de Córdoba, en 1635 y 1642 respectivamente, los tomos de la colección de autógrafos permanecen en el archivo ducal. Parece que los sucesores del título de Duque de Sessa no heredaron asimismo la devoción de su ancestro por los autógrafos lopescos, que pasaron desapercibidos durante generaciones. La biblioteca, y con ella el Códice Daza, fue propiedad de los sucesivos Duques de Sessa, a saber, Antonio Fernández de Córdoba y Rojas (1642-1659), Francisco Fernández de Córdoba y Pimentel (1659-1688), Félix Fernández de Córdoba (1688-1709) y Francisco Fernández de Córdoba y Aragón (1709-1750). Con el fallecimiento de este último, XI Duque de Sessa, la sucesión recae en su hija Buenaventura Osorio, que había contraído matrimonio en 1731 con el Conde de Altamira, fundiéndose así ambos linajes. El Códice Daza pasó entonces a engrosar la colección del archivo conjunto de los Duques de Sessa y Condes de Altamira, que, como relata González de Amezúa17, fue dispersándose y vendiéndose a partir del año 1869. Las investigaciones de Amezúa arrojan dos posibles versiones de lo ocurrido: la venta pudo producirse por la «arbitraria y personal resolución de cierto apoderado de la [Casa] de Sessa, que, haciendo uso indebido de los poderes confiados a él, malvendió la biblioteca y el archivo del famoso linaje18»; o bien por la penuria de los entonces poseedores, que se vieron obligados a vender y desalojar con rapidez el palacio donde residían19.  El caso es que, «propalada la dispersión del magnífico archivo, los coleccionadores de documentos viejos diéronse a pescar cuantas piezas podían en aquel magno naufragio20»; otros documentos corrieron peor suerte, ya que muchos se vendieron al peso y fueron destinados a usos «viles y despreciables, como tiendas y especierías21».

Mientras que los manuscritos Durán-Masaveu y Pidal fueron a parar a manos de Agustín Durán y parte de las cartas a José Lázaro Galdiano y a Zabálburu22, el Daza fue adquirido en la década de 1870 por el pintor oscense Valentín Carderera y Solano, que desde muy joven se había interesado en el coleccionismo de antigüedades, libros y, sobre todo, estampas, grabados y retratos.

Antes de la muerte de Valentín Carderera, acaecida en 1880, el Códice Daza fue vendido a Luis de Madrazo y Kuntz. Se sumó así al patrimonio heredado de su padre, José de Madrazo, que fue director del Museo del Prado de 1838 a 1857 y del cual procede la Colección y biblioteca Madrazo, una de las más importantes ingresadas en el Museo desde su fundación. La herencia de Luis, el comprador del Daza, se unió a la de sus hermanos Juan, que murió sin descendencia, y Federico, con cuya hija se casó. Y la hija del matrimonio, María Teresa de Madrazo y Madrazo, heredó tan admirable y valiosa colección. Ésta contrajo matrimonio con Mario Daza de Campos (1860-1943), que ocupó de catedrático de Lengua y Literatura Sánscritas en la Universidad Central de Madrid hasta 1933, año en que se jubiló; fue una persona polifacética, licenciado en Derecho Civil y Canónico y que ejerció además la abogacía23. El Códice Daza pasó después a las sobrinas del catedrático, María de la Piedad, Pastora y Milagros Daza de Campos, momento en que Joaquín de Entrambasaguas realizó el estudio arriba mencionado.

En junio de 2005 comenzaron las negociaciones entre la Biblioteca Nacional de España y el penúltimo de sus poseedores de la familia Daza, que, en un principio, había solicitado permiso para subastarlo fuera de España. La casa de subastas londinense Christie’s ofrecía una cantidad cercana al millón de euros. Sin embargo, la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de bienes del Patrimonio Nacional no permitió la salida del Códice Daza. Felizmente, el propietario llegó a un acuerdo con la Biblioteca Nacional, que lo adquirió el 30 de diciembre de 2009 por un precio mucho menor del estimado (700.000 euros).

V. Presente y futuro:

El lunes 15 de febrero de 2010 tuvo lugar la presentación a los medios de comunicación del Códice Daza. Tras la finalización del acto, el Daza fue trasladado al servicio de digitalización de la Biblioteca Nacional de España y puede consultarse en la Biblioteca Digital Hispánica (www.bdh.bne.es) desde el 9 de abril de 2010. Para proceder a la misma, hubo que foliar nuevamente el manuscrito, de tal forma que la nueva numeración no coincide exactamente con la descripción que realizó Entrambasaguas24.

El Departamento de Preservación y Conservación de Fondos Biblioteca Nacional de España emitió el 8 de marzo de 2010 un informe sobre el estado del manuscrito que puede consultarse en la red25. En la actualidad, el Códice Daza está siendo restaurado y pronto se encontrará a disposición del investigador, aunque el acceso al mismo estará restringido por motivos de conservación.

La consulta del Códice Daza permitirá a los investigadores realizar avances en el conocimiento de la poesía de Lope, además de indagar sobre el proceso creativo del autor, y editar tanto los textos desconocidos que contiene como realizar nuevas ediciones de La Dorotea, el Burguillos o La vega del Parnaso26 teniendo en cuenta las variantes que el manuscrito presenta. Por tanto, nos encontramos ante la oportunidad idónea para reivindicar una de las facetas más valiosas e incomprensiblemente desdeñadas de Lope de Vega: su obra poética.

  1. Cristóbal Pérez Pastor y Anastasio Tomillo, Proceso de Lope de Vega por libelos contra unos cómicos, Madrid: Establecimiento Tipográfico de Fortanet, 1901, pp. 13-16. []
  2. Uno de los más claros ejemplos es Juan Pérez de Montalbán, discípulo y ferviente admirador del Fénix, que, junto a otros ingenios, le dedicó numerosas y exageradas alabanzas en la Fama póstuma a la vida y muerte del doctor Frey Lope Félix de Vega Carpio y elogios panegíricos a la inmortalidad de su nombre (Madrid: Imprenta del Reino, 1636). []
  3. Marco Presotto, Le commedie autografe di Lope de Vega: catalogo e studio, Kassel: Reichenberger, 2000, pp. 7-8. []
  4. Manuel Sánchez Mariana, «Los autógrafos de Lope de Vega», Manuscrt.Cao, nº 10 (2011), n. 90 y n. 96. []
  5. Joaquín de Entrambasaguas, «Un códice de Lope de Vega autógrafo y desconocido», Revista de Literatura, XXXVIII (1970), pp. 5-117. []
  6. Manuel Sánchez Mariana, Introducción al libro manuscrito, Madrid: Arco Libros, 1995, pp. 8-9. []
  7. Fue estudiado por Manuel Machado, sobrino de su antiguo poseedor (Agustín Durán), en «Un códice precioso. Manuscrito autógrafo de Lope de Vega», Revista de. Bibliotecas, Archivos y Museos del Ayuntamiento de Madrid, v. 1, 1924, pp. 208-211. []
  8. Manuel Sánchez Mariana, «Los autógrafos de Lope de Vega», Manuscrt.Cao, nº 10 (2011), n. 59-61. []
  9. Lope de Vega, Epistolario de Lope de Vega, ed. de Agustín González de Amezúa, Madrid: Real Academia Española, 1989, v. I, p. 355. []
  10. Lope de Vega, op. cit., v. I, p. 489. []
  11. Lope de Vega, op. cit., v. III, p. IX. []
  12. Lope de Vega, op. cit., v. III, pp. 326-327. []
  13. Lope de Vega, op. cit., v. IV, pp. 4-5. []
  14. Lope de Vega, op. cit., v. III, p. 307. []
  15. “A [blanco] de Agosto de 1631”, según aparece en la primera composición del manuscrito (f. 2). Entrambasaguas transcribe “6” en el espacio en blanco, dando como fecha concreta el 6 de agosto de 1631. Vid. Joaquín de Entrambasaguas, op. cit., p. 6. []
  16. Juan Manuel Rozas, Lope de Vega y Felipe IV en el “ciclo de senectute”: discurso en la solemne apertura del curso académico 1982-83, Cáceres: Universidad de Extremadura, 1982. Reeditado en Estudios sobre Lope de Vega, Madrid: Cátedra, 1990, pp. 73-133. []
  17. Lope de Vega, op. cit., v. III, pp. XVIII-XXX. []
  18. Lope de Vega, op. cit., v. III, p. XVIII; es la versión que ofrece a Amezúa el XVIII Duque de Sessa y XIX Duque de Maqueda, Francisco Osorio de Moscoso. []
  19. Lope de Vega, op. cit., v. III, p. XIX; así opina el Marqués de Villaurrutia, amigo de Amezúa, que relata de este modo el hecho: «…cuando salían del palacio de Sessa los carros cargados con legajos de su archivo, el Duque de Sessa, que desde un balcón presenciaba el éxodo, manifestábase contento, exclamando alborozadamente “¡Ya se los llevan, ya se los llevan!”». []
  20. Ibid. []
  21. Ibid. []
  22. Manuel Sánchez Mariana, op. cit., n. 59-61. []
  23. Para la figura de Mario Daza de Campos, vid. Francisco García Jurado, «El nacimiento de la filología clásica en España. La Facultad de Filosofía y Letras de Madrid (1932-1936)», Estudios Clásicos, t. 50, nº 134, 2008, pp. 77-104. []
  24. La primera foliación cuenta aparte la hoja de guarda, numerándola con romanos, mientras que la foliación de la Biblioteca Nacional la numera en arábigos. []
  25. http://www.bne.es/export/sites/BNWEB1/es/NavegacionRecursiva/Cabecera/noticias/Docs/Cxdice_Daza_informe.pdf , 8 de marzo de 2010; Amelia Justo Fernández, Departamento de Preservación y Conservación de Fondos Biblioteca Nacional de España. []
  26. Felipe B. Pedraza y Francisco Florit anuncian una edición de esta obra póstuma de Lope de Vega. []

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